Aumentó el salario mínimo ¿Por qué pasarle el aumento del 23% a tu cliente puede hundir tu negocio?
Cuando una empresa no puede absorber el cambio del aumento del salario , revela que su estructura de costos es “de cristal” ¿Cómo contrarrestarlo?
Llega el inicio de año y, con él, el dato que todos los gerentes de empresas tienen marcado en el calendario: el aumento del salario mínimo. Este año, el aumento del 23% decretado por el presidente Gustavo Petro el pasado 30 de diciembre para el 2026; de ha traído una serie de controversias a nivel empresarial.
Seguramente el primer impulso, de usted como empresario, es casi un reflejo defensivo: abrir el excel, seleccionar la columna de precios y aplicar un +23% a todos los contratos. Parece lo justo, ¿no? Si a mí me cuesta más producir el servicio, el cliente debe pagarlo.
Sin embargo, en el mundo de los servicios con alta carga operativa, esta “matemática simple” es, en realidad, un error estratégico que dice mucho (y no muy bueno) de tu estructura de costos. Aquí te cuento por qué.
La trampa de la matemática lineal
Imagina que diriges una empresa de seguridad o de mantenimiento. Sí, tu nómina es tu mayor gasto, pero no es el único. En tu estructura hay oficinas, software, papelería, servicios públicos, seguros y costos de marketing.
Si trasladas el 23% exacto al cliente, estás asumiendo que el 100% de tus costos son salarios. Al hacer esto, le estás enviando un mensaje peligroso al mercado: “No tengo ni idea de cuánto me cuesta realmente operar, así que me protejo exagerando el aumento”.
El resultado: Un cliente que siente que le estás cobrando de más para cubrir tus propias ineficiencias.
¿Qué dice esto de tu estructura de costos?
Cuando una empresa no puede absorber el margen del aumento salarial, revela que su estructura de costos es “de cristal”: se rompe ante cualquier presión externa, ¿Por qué?:
Falta de Innovación: Si tu única respuesta es subir el precio, es porque no has invertido en tecnología o procesos que hagan que tu gente sea más productiva. Sigues vendiendo “horas” en lugar de “soluciones”.
Cero Margen de Maniobra: Habla de una operación tan ajustada y poco optimizada que cualquier cambio en la ley la pone en jaque. Una estructura sana tiene “amortiguadores” (gastos administrativos optimizados, baja rotación, procesos automatizados).
Comoditización: Estás admitiendo que tu servicio es exactamente igual al de la competencia. Si no aportas un valor que justifique tu margen, tu única variable es el precio, y ahí siempre habrá alguien dispuesto a cobrar menos que tú.
Recomendaciones para no morir en el intento
Si estás en medio de esta tormenta de costos, aquí te dejo tres consejos prácticos:
Haz la “cirugía” del Excel: Desglosa cuánto de tu costo total es realmente nómina. Define en rubros independientes los costos operativos, y le puedes dar un peso porcentual cada uno de ellos para lograr asi identificar donde tienes margen para optimizar .
Busca la eficiencia “invisible”: La rotación de personal es un costo oculto gigante. Si logras que tus empleados se queden más tiempo porque los tratas mejor, ahorrarás en reclutamiento y capacitación, compensando parte del aumento salarial.
Negocia con transparencia: No mandes una carta fría. Siéntate con tus clientes más importantes. Explícales qué parte del aumento estás absorbiendo tú mediante eficiencias y qué parte necesitas trasladar para mantener la calidad. El cliente valora la honestidad, no las imposiciones.


