Manual de supervivencia para fundadores: cómo liderar cuando el mapa cambia cada semana
La tecnología puede automatizar procesos, pero no puede reemplazar la confianza que un líder genera cuando camina junto a su equipo
Emprender en América Latina suele compararse con arreglar un avión mientras está en pleno vuelo. Sin embargo, en 2026, la metáfora ha cambiado: ahora el avión vuela en medio de una tormenta eléctrica permanente, donde el mapa cambia cada diez minutos ¿Cómo mantener el equipo motivado mientras el panorama está lleno de incertidumbre? ¿Cómo desarrollar capacidades de liderazgo en tiempos de cambios bruscos?
Para el fundador latinoamericano, la inestabilidad (económica, social o regulatoria) no es una crisis pasajera; es el entorno operativo estándar. Por eso, el liderazgo basado en el control jerárquico ya no funciona. En su lugar, ha emergido el liderazgo de agilidad emocional.
La agilidad emocional no consiste en ignorar las dificultades o en forzar un pensamiento positivo, sino en convivir con tus emociones y valores para actuar de forma coherente." — Susan David.
La diferencia entre certeza y claridad
El error más común de un líder en tiempos de incertidumbre es intentar proyectar una seguridad falsa. “Todo va a estar bien” no es una estrategia; es un deseo. En contextos volátiles, el equipo no busca certeza (que es imposible de dar), busca claridad. La claridad consiste en definir qué es lo más importante hoy, incluso si mañana el panorama cambia.
Recomendación táctica: Implementa “objetivos de corto aliento”. En lugar de planificar el trimestre como algo inamovible, establece prioridades semanales. Si el tipo de cambio se dispara o una ley cambia, tu equipo debe saber qué ficha mover sin esperar a la reunión mensual de directorio.
El líder como amortiguador, no como transmisor
La ansiedad es contagiosa, pero la calma también lo es. Un líder resiliente actúa como un filtro: recibe la presión externa (inversores, mercado, competencia) y la traduce en desafíos accionables para su equipo.
Para lograr esto, la Agilidad Emocional es clave. Esto implica:
Etiquetar las emociones: reconocer ante el equipo que “el momento es difícil” humaniza el liderazgo y reduce la tensión colectiva.
Soltar el perfeccionismo: en crisis, una solución buena hoy es mejor que una solución perfecta la próxima semana.
La incertidumbre requiere calma y plasticidad en las decisiones, liderazgos más cercanos y humanos que comprendan desde el valor de la vulnerabilidad como pueden conducir a sus equipos de trabajo a objetivos ambiciosos.
El valor de lo humano
Al final del día, en América Latina los negocios se siguen haciendo entre personas. La tecnología puede automatizar procesos, pero no puede reemplazar la confianza que un líder genera cuando camina junto a su equipo en la incertidumbre. El mayor activo no es el producto, es la capacidad de mantener al equipo enfocado, motivado y, sobre todo, unido frente a la adversidad.


