La primera puntada: el hilo que une los sueños de las mujeres de Cartagena.
A través de Vaki, el proyecto 'La primera puntada' busca dotar a las mujeres de La Boquilla de las herramientas necesarias para producir toallas ecológicas, garantizándoles un ingreso día
Cartagena es mucho más que sus murallas y hoteles de lujo. A pocos minutos del Centro Histórico se encuentra La Boquilla, un corregimiento de raíces ancestrales, pescadores y una resiliencia que se hereda. Sin embargo, detrás de su belleza natural, existe una realidad cruda: las brechas de género y la falta de oportunidades económicas han dejado a muchas de sus mujeres en un ciclo de “sacrificios silenciosos”.
Hoy, esa narrativa está cambiando gracias a la innovación social y al poder de la colaboración.
Un emprendimiento que rompe esquemas
¿Cómo transformar el talento local en autonomía financiera? La respuesta está en la campaña “La primera puntada”, una iniciativa liderada por la organización FURAS que busca establecer un espacio colectivo de producción en La Boquilla.
El proyecto no es solo una idea; es una realidad en marcha. 20 mujeres de la comunidad ya están aportando sus saberes y tiempo para dar vida a la primera producción de toallas higiénicas ecológicas. Este no es un producto al azar: representa una solución innovadora a dos problemas críticos:
Sustentabilidad ambiental: Reducción de residuos en una zona costera vulnerable.
Dignidad menstrual: Acceso a productos de salud para mujeres que históricamente han sido ignoradas por el mercado tradicional.




El reto: emprender sin soledad
En el ecosistema del emprendimiento, solemos premiar al “fundador solitario”. Pero en contextos como el de Cartagena, el verdadero éxito es colectivo. El mayor obstáculo para las mujeres de La Boquilla no es la falta de talento, sino la falta de capital y de un sistema de soporte que reconozca el valor real de su trabajo desde el primer día.
La campaña en Vaki tiene un propósito claro: asegurar que este comienzo sea distinto. No se trata de “ayuda” o “gratuidad”, se trata de reconocimiento. El objetivo es que estas 20 mujeres reciban ingresos dignos desde la primera puntada, eliminando la barrera de la explotación o el trabajo no remunerado que suele disfrazarse de “voluntariado” en proyectos sociales.
¿Por qué deberías apoyar?
Lo que hace especial a esta Vaki es su enfoque en la economía del cuidado y la producción consciente. Apoyar este proyecto es invertir en:
Infraestructura comunitaria: Un espacio donde el talento no se pierda por falta de herramientas.
Empoderamiento real: Transformar a “beneficiarias” en “productoras y dueñas”.
Impacto directo: Cada peso va directamente a la formación y remuneración de las mujeres de la Boquilla.
Únete al cambio
La Boquilla está lista para coser un nuevo futuro. Sólo falta el último impulso para que la máquina no se detenga. Te invitamos a conocer la historia completa, a ver los rostros detrás de estas toallas ecológicas y a sumarte con tu aporte.
👉 Puedes hacer tu aporte aquí: La primera puntada: un comienzo digno para mujeres de La Boquilla
Porque en el emprendimiento social, cada puntada cuenta y cada aporte transforma.


