La fotografía análoga en Colombia está experimentando un notable resurgimiento, impulsada por un creciente interés de nuevas generaciones y la consolidación de una comunidad apasionada. Si bien el mundo digital domina, la fotografía química se mantiene viva y vibrante.
Martin Holmann es diseñador y fotógrafo y desde hace algunos años decidió darle vida a una iniciativa que busca sensibilizar y rescatar el amor por la fotografía análoga, Buen Rollo.
Buen Rollo nace en Cali, Colombia, y hoy tiene una comunidad de fotógrafos que han decidido volver a la fotografía análoga, desde entender la mecánica del proceso fotográfico hasta entrenar la sensibilidad artística del blanco y negro.
Pueden conocer más de Buen Rollo en esta entrevista:
Un regreso a lo artesanal y consciente:
Contrapeso a lo digital: La era de la inmediatez y el exceso de imágenes digitales ha llevado a muchos a buscar un proceso más reflexivo y tangible. La fotografía análoga fomenta la paciencia, la composición cuidadosa y el valor de cada toma, ya que los rollos tienen un número limitado de fotos.
Valor del objeto físico: El deseo de tener una imagen física, una copia tangible que se puede guardar en un álbum o enmarcar, es una de las principales motivaciones. La "nostalgia análoga" es un fenómeno que atrae a aquellos que crecieron con álbumes familiares pero no tomaron esas fotos, así como a los que buscan una conexión más profunda con su arte.
Estética y magia del proceso: Muchos fotógrafos se sienten atraídos por la estética única del film, con sus tonos, grano y la sensación de lo "real" en contraste con la perfección sintética de lo digital. El proceso de revelado en el cuarto oscuro es visto como una experiencia casi alquímica y artesanal.


