41 emprendedoras se gradúan de Nodriza, nuestro programa en habilidades para el emprendimiento. 🌱
Antes de cerrar, les preguntamos a las participantes qué podríamos mejorar. Todas coincidieron en algo: nos faltó tiempo.
Tiempo para seguir encontrándonos.
Para aprender de otrxs.
Porque el tiempo siempre se queda corto cuando disfrutamos algo.
Durante cinco sábados aprendimos de emprendimiento, pero aprendimos también muchas otras cosas.
Aprendimos sobre el valor de la familia. Vimos a Nelson y Wilfredy, papá e hijo, llegar juntos . Wilfredy cargaba un morral para los dos. Con paciencia, taller por taller, el hijo acompañaba y guiaba a su papá en las instrucciones. El emprendimiento también se construye en familia.
María nunca vino sola, siempre con sus hijas y sus nietas. Y reafirmamos el valor de las redes de cuidado: el sábado se vivía en familia. Ya sea en la casa o en este lugar que también fue una escuela. Mientras ellas aprendían y compartían, las niñas disfrutaban de actividades paralelas con el servicio Atrapasueños de la Secretaría Distrital de Integración Social.
Aprendimos el valor incalculable de los oficios y saberes que hemos heredado, generación tras generación. Yasmid, lideresa indígena, comercializa los tejidos de mujeres indígenas del Cauca. Juana, artesana de Sandoná, Nariño, quien aprendió a tejer palma de iraca incluso antes de aprender a leer. Luz Mary, oriunda del Chocó, lleva la historia de las mujeres afrocolombianas en los colores de sus pañoletas.
Aprendimos que los oficios también pueden ser caminos de comunidad y reconciliación. En la calle, en el transporte o en cualquier espacio público convivimos con personas que tienen historias y pasados distintos. Pero, en este espacio, somos bastante parecidos: buscamos crecer, aprender, aspirar a un futuro mejor. Compartimos este presente y, sobre todo, una apuesta férrea por un futuro en paz.
Aprendimos que detrás de un emprendimiento casi nunca hay una sola persona. Hay toda una familia articulándose para salir adelante: alguien que madruga y teje, alguien que acompaña, alguien que cuida, alguien que sale a vender.
Por eso, Nodriza no solo es un espacio para aprender a emprender. Fue un espacio para reconocernos, encontrarnos y recordar que nuestros proyectos de vida también se construyen con otrxs.
Y esto es apenas el comienzo.
✨ 10 iniciativas avanzan a la segunda fase de Nodriza, después de presentar sus pitches ante un jurado externo. Las seleccionadas recibirán mentoría personalizada para continuar fortaleciendo sus emprendimientos y llevar sus ideas un paso más allá.
A las y los padrinos que hicieron esto posible, GRACIAS por creer en el potencial de nuestra gente y nuestra ciudad.
Seguimos. Porque cuando hay saberes, comunidad y voluntad de construir futuro, siempre hay algo nuevo por tejer.


