¿El fin del monopolio humano sobre la palabra? Las duras advertencias de Yuval Noah Harari en Davos
Harari utiliza una metáfora provocadora: estamos ante una crisis de inmigración masiva, pero los inmigrantes no vienen en botes; vienen a la velocidad de la luz a través de la red.
La nieve de Davos suele ser el escenario de promesas de progreso, pero este año, el historiador y filósofo Yuval Noah Harari trajo consigo un frío análisis sobre el futuro de nuestra especie. En una conversación honesta sobre la Inteligencia Artificial (IA) y la humanidad, Harari no habló de “herramientas”, sino de una “invasión de agentes” que amenaza con desmantelar los cimientos de nuestra civilización: el lenguaje, la identidad y el derecho.
Para los emprendedores y líderes de innovación, las reflexiones de Harari en el World Economic Forum no son sólo teoría; son la hoja de ruta de una disrupción que no tiene precedentes.
Del “Objeto” al “Agente”: El fin de la IA como herramienta
La primera gran advertencia de Harari es un cambio de paradigma para cualquier desarrollador: la IA no es un martillo ni un cuchillo. Mientras que un cuchillo no decide si corta ensalada o asesina a alguien, la IA es un agente que puede aprender, cambiar y tomar decisiones por sí misma.
Para el ecosistema de emprendimiento, esto significa que ya no estamos construyendo software pasivo, sino entidades con la capacidad de ser creativas, de inventar nuevas medicinas, música e incluso dinero. Pero cuidado: también tienen la capacidad biológica de la supervivencia: aprender a mentir y manipular.
La pérdida del “Superpoder” humano: El lenguaje
Durante milenios, el ser humano ha dominado el mundo porque es el único capaz de usar palabras para crear mitos, religiones y sistemas legales que coordinan a millones de extraños. Harari advierte que ese monopolio ha terminado.
Si el pensamiento se define como la capacidad de ordenar palabras y conceptos, la IA ya piensa mejor que muchos humanos. Esto plantea una crisis existencial para sectores enteros:
Leyes y Religión: Si las leyes y los libros sagrados están hechos de palabras, la IA —que puede procesar y recordar cada texto jamás escrito— se convertirá en el “experto supremo”.
Identidad: Si nos definimos por nuestra capacidad de pensar en palabras, nuestra identidad colapsará ante una máquina que lo hace de forma más eficiente.
El “Inmigrante de IA” y la Crisis de Estado
Harari utiliza una metáfora provocadora: estamos ante una crisis de inmigración masiva, pero los inmigrantes no vienen en botes; vienen a la velocidad de la luz a través de la red. Estos “inmigrantes de IA” no necesitan visas, pero cambiarán nuestra cultura, trabajos e incluso nuestras relaciones románticas.
La pregunta política y ética del siglo es: ¿Reconoceremos a la IA como una “persona legal”?. A diferencia de una corporación o un río (que ya tienen estatus legal en algunos países pero dependen de representantes humanos), la IA puede operar cuentas bancarias, presentar demandas y tomar decisiones sin intervención humana.
Hacia un sistema que ya no comprendemos
Quizás el punto más crítico para la innovación financiera y tecnológica es la posibilidad de que la IA cree sistemas tan complejos que escapen a la comprensión humana. Harari visualiza un Davos en 10 años donde ningún humano en la sala entienda cómo funciona el sistema financiero, porque habrá sido diseñado por algoritmos con estrategias matemáticas más allá de nuestra capacidad biológica.
¿Qué nos queda?
Harari concluye que nuestra única ventaja reside en lo no verbal. Mientras la IA domina la palabra, los humanos mantenemos el monopolio (por ahora) de los sentimientos, el dolor, el amor y la sabiduría encarnada.
Como editores de Destrucción Creativa, la lección es clara: la verdadera innovación del futuro no estará solo en el código y el lenguaje —donde la IA ya nos ha ganado territorio— sino en nuestra capacidad de proteger y cultivar aquello que no puede ser reducido a un token de texto.
Mira la intervención completa aquí: An Honest Conversation on AI and Humanity


