Cables que no conectan: ¿Por qué el problema de Colombia no es la señal, sino qué hacemos con ella?.
Finalizando el 2025 se publicó el primer reporte del Indice de Pobreza Digital y nos deja varias reflexiones sobre las brechas digitales en Colombia
En el ecosistema del emprendimiento, solemos dar por sentado que el mundo es digital. Hablamos de SaaS, Fintech y IA como si todos estuviéramos en la misma línea de salida. Sin embargo, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) acaba de lanzar una “bomba” de realidad: el primer Índice de Pobreza Digital (IPD) en Colombia.
Para quienes creemos en la destrucción creativa, este documento no es solo una estadística social; es un mapa de fallas de mercado, un inventario de desafíos logísticos y, sobre todo, un llamado a innovar donde más duele.
¿Qué es la Pobreza Digital y por qué nos importa?
Olvídese de la vieja métrica de “quién tiene internet y quién no”. La pobreza digital es multidimensional. El IPD nos dice que una persona puede tener un celular con datos, pero seguir siendo “pobre digital” si no sabe usar la tecnología para generar ingresos, educarse o interactuar por medio del dispositivo.
El documento del DNP desglosa la pobreza en las siguientes 4 dimensiones:
Acceso y conectividad
Dispositivos
Habilidades y capital humano:
Uso y apropiación.
Para un emprendedor, esto es vital identificarlo porque: ¿De qué sirve crear la App más disruptiva si el 30% de tu mercado potencial no tiene las habilidades para navegarla o la infraestructura para cargarla?
Habilidades Digitales: El “Software” que le falta al capital humano
El informe es contundente: el 60% de los colombianos mayores de 11 años (unos 26,7 millones de personas) identifica que tiene al menos una habilidad digital por fortalecer. No estamos hablando de programar en Python; hablamos de lo básico:
Gestión de información: Saber buscar, filtrar y evaluar la veracidad de lo que se encuentra en la red.
Comunicación y colaboración: Uso profesional del correo electrónico y herramientas de trabajo remoto.
Creación de contenido: Muchos saben “consumir” contenido, pero pocos saben “crearlo” para su negocio o educación.
Aquí hay una oportunidad gigante para las startups de EdTech - por ejemplo, el mercado no solo necesita cursos de código; necesita "alfabetización digital funcional". Si tu producto requiere que el usuario sepa adjuntar un archivo o entender un dashboard complejo, estás ignorando la realidad de 6 de cada 10 potenciales clientes.
Uso y Apropiación: ¿Internet para sobrevivir o para crecer?
Esta es quizás la dimensión más reveladora. El IPD nos muestra que existe una “trampa de pobreza digital”. Muchas personas tienen acceso a un smartphone y datos, pero su uso se limita al ocio o redes sociales básicas.
Uso pasivo vs. Uso productivo: El informe destaca que el acceso no garantiza la interacción con servicios del Estado, la banca digital o plataformas de empleo.
La brecha generacional y étnica: Mientras que la pobreza digital en el quintil más alto es del 12%, en las comunidades indígenas llega al 70% y en adultos mayores de 61 años al 61%.
Si queremos que la tecnología sea el motor de nuestra economía, primero debemos solucionar las barreras que el IPD nos señala. La pregunta para nuestra comunidad es: ¿Tu modelo de negocio está ayudando a cerrar esta brecha o está diseñado solo para el 10% más conectado del país?
Conoce más del Índice de Pobreza Digital acá:


